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Vegetales para saborear y para evitar

Bild: Alexander Raths / Shutterstock.com

Durante generaciones, las madres han asegurado que los vegetales son muy saludables y por esta razón teníamos que comer todas las verduras. ¿Pero qué pasaría si alguna verdura no es tan buena como se dice? Hay que tener en cuenta que una verdura extraída directamente de la tierra contiene siempre vitaminas y minerales y también posee propiedades curativas.

Pero en el momento de elegir entre una variedad de verduras, es importante saber cuáles pueden aportar el valor nutricional mayor y cuáles pueden traer consigo problemas gastrointestinales o molestias de estómago. Aquí te mostramos los vegetales que deberías consumir y los que deberías evitar.

1. Consumir: Calabacín

Bild: alicja neumiler / Shutterstock.com

A pesar de que el calabacín es considerado frecuentemente una verdura, es en realidad una fruta y corresponde a la familia de los melones y pepinos. Puede llegar a tener 1 metro de largo (3,2 pies) y mide por lo general menos de 20 cm (8 pulgadas).

El calabacín se usa para tratar dolores, resfriados y otros problemas de salud. Esta variedad proviene de Italia, a pesar de que las calabazas son oriundas de las Américas. Es muy bajo en calorías y por ende el mejor acompañante para las comidas pesadas. Una taza de rebanadas de calabacín tiene 19 calorías pudiendo así aprovecharlo en variadas recetas.

2. Consumir: Rábanos

Bild: Hirundo / Shutterstock.com

Los rábanos son un alimento con mucha vitamina C. Esta vitamina es un antioxidante que combate los radicales libres en el cuerpo y previene el deterioro celular a causa del envejecimiento. La vitamina C es muy importante también para la producción de colágeno, el cual beneficia a la piel y a los vasos sanguíneos. También son bajos en carbohidratos y calorías y a su vez muy ricos en fibra.

Estas verduras crucíferas también pueden prevenir el cáncer, debido a que ayudan a limpiar el cuerpo de determinadas sustancias y previenen el avance de tumores. Comer rábanos ayuda también a tratar enfermedades como la fiebre, trastornos biliares, molestias de garganta e inflamaciones.

3. Consumir: Pepino

Bild: Tanya Stolyarevskaya / Shutterstock.com

Los pepinos son de la misma familia que la sandía, el melón y las calabazas. Son bajos en calorías y contienen un sinfín de beneficios nutricionales, incluyendo nutrientes como la vitamina K, el potasio y flavonoides. Además de estas propiedades antiinflamatorias que pueden reducir el riesgo de determinados tipos de cáncer y demás enfermedades cardiovasculares, tiene excelentes propiedades hidratantes.

Si bien la mayoría de las personas piensa que los pepinos son vegetales, son en realidad una fruta. Tienen un alto contenido de agua, están compuestos por un 96% de agua. Para aprovechar al máximo sus nutrientes, los pepinos tienen que comerse sin pelar.

4. Consumir: Zanahoria

Bild: Ekaterina Kondratova / Shutterstock.com

Este alimento es una raíz pequeña, y se cultivó por primera en Asia. Su color original era amarillo o púrpura, con un sabor amargo, muy diferente a la zanahoria que actualmente conocemos que es naranja, dulce, crujiente y aromática.

Las zanahorias contienen antioxidantes, que pueden proteger contra el cáncer. Ayuda a reducir las enfermedades cardiovasculares y los riesgos de cáncer. Contiene vitamina A que ayuda a prevenir la pérdida de la visión. Son ricas en minerales y fibra y reducen la diabetes, el colesterol y promueven la cicatrización de heridas. Se cosechan durante todo el año y se utilizan en platos salados, pasteles y jugos. 8. Pimientos

5. Consumir: Pimiento

Bild: AlexeiLogvinovich / Shutterstock.com

Estos vegetales, también conocidos como pimientos dulces, son de varios colores como amarillo, naranja, rojo, verde, blanco. Los pimientos verdes están disponibles todo el año. Los rojos son en general los más dulces y están disponibles tanto en verano como en otoño.

Tienen un alto contenido de fibra y vitamina C, además de tener un contenido alto en agua. Provee un bajo aporte de calorías junto con una concentración importante de fibra y de micronutrientes, lo que produce un efecto de saciedad. Ayuda a reducir el riesgo de determinadas enfermedades crónicas o correspondientes con el envejecimiento. 100 g de pimiento rojo aportan 190 mg de vitamina C, más del triple que las naranjas.

6. Consumir: Nabo sueco

Bild: Helen’s Photos / Shutterstock.com

El nabo sueco es también conocido como rutabaga y es una hortaliza de raíz que corresponde al grupo de plantas Brassica (también conocidas como hortalizas crucíferas). Es conocido frecuentemente como el cruce entre el nabo y la col. Su forma es redonda y tiene un color blanco parduzco.

El nabo es una gran fuente de magnesio, potasio, vitaminas E y C y calcio. Contiene también una cantidad de folato (vitamina B importante para el metabolismo, la síntesis de proteínas y la replicación del ADN). Los nabos son muy nutritivos y contienen muchos antioxidantes. Son fáciles de digerir por contener altas cantidades de fibras solubles

7. Consumir: Ñame

Bild: jiangdi / Shutterstock.com

Este tubérculo vegetal proviene de regiones cálidas tanto del hemisferio norte como del sur. Es conocido también como discorea y es altamente nutritivo y versátil. Frecuentemente se lo confunde con la batata pero es menos dulce y más rico en almidón. Es una fuente rica en fibras y tiene un alto contenido de potasio y manganeso. También proporciona cobre para la absorción de hierro y la producción de glóbulos rojos y vitamina C como fuerte oxidante.

El ñame es una de las verduras más sabrosas que se pueden comer. Como hortalizas de raíz que han existido durante años, los ñames también tienen una larga historia de uso en la medicina alternativa.

8. Consumir: Apio

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El apio pertenece a la familia de los umbelíferos y son a su vez conocidos como deliciosos tubérculos. Es originario de Oriente Medio y del Mediterráneo. El mismo apio y el extracto de su semilla han sido utilizados medicinalmente durante siglos en China, Egipto, India y Roma para la gota, artritis y para el alivio del dolor.

Actualmente el apio es un ingrediente en todas las cocinas mundiales. Sus tallos son largos y fibrosos y también ricos en celulosa. En su comienzo, el apio era hueco por dentro y su sabor era mucho más amargo. Los italianos fueron los que desarrollaron el apio de tallo verde más dulce y suave que es conocido hoy en día.

9. Evitar: Frijoles crudos

Bild: nadianb / Shutterstock.com

Los frijoles contienen FODMAPS, que inducen problemas digestivos. Y cuando se trata de comer frijoles crudos, el problema es aún mayor. Los frijoles blancos y rojos tienen la toxina llamada fitohemaglutinina que puede eliminarse solamente con una cocción adecuada.

La fitohemaglutinina puede causar gastroenteritis, que puede provocar vómitos y náuseas. Poco después de comer frijoles crudos, puede aparecer los síntomas de diarrea y malestar abdominal. Solamente consumiendo cuatro frijoles remojados sin haber sido cocidos puede ocasionar estos síntomas. Para eliminar la fitohemaglutinina tóxica, los frijoles tienen que hervirse por diez minutos. Importante es que el agua esté hirviendo debido a que de otra manera, aumentaría la toxicidad de los frijoles.

10. Evitar: Tomates enlatados

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El tomate es un alimento que aporta valiosos nutrientes tanto para la piel como para el corazón. Hay tomates de diferentes tipos y tamaños, los cuales se preparan también de diferentes maneras. Mucha gente piensa que el tomate corresponde al grupo de las frutas. Pero en realidad pertenecen a los vegetales, ya que su contenido de fructosa es muy bajo.

Los tomates enlatados pueden absorber BPA. Los alimentos etiquetados como libres de BPA siguen conteniendo sustancias químicas que por lo general es BPS. Por esta razón se recomienda evitar consumir enlatados de todo tipo y preferir tarros de vidrio o vegetales naturales.

11. Evitar: Cebollas

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La cebolla se puede encontrar hoy en día en todas las cocinas, pero también es una importante planta medicinal. Aunque el efecto no sea tan grave, comer cebollas puede causar problemas, como por ejemplo gases e hinchazón debido a los carbohidratos que contiene. Si las personas sufren de acidez estomacal o reflujo gástrico, las cebollas pueden empeorar la acidez.

Comer cebolla en grandes cantidades puede entorpecer con medicamentos anticoagulantes. Debido a que contienen una alta cantidad de vitamina K, esto puede afectar el funcionamiento de los anticoagulantes. Por último, el olor de la cebolla también puede ocasionar problemas, tanto en las manos como en el aliento.

12. Evitar: Berenjena

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Las berenjenas son en realidad una fruta. Se usa normalmente como un suplente de la carne porque son sabrosas y dan sensación de saciedad. Las personas que tengan un estómago sensible, deben evitar este vegetal. Las berenjenas contienen alcaloides, sustancia que las protege de los insectos. Esta sustancia química puede causar problemas digestivos.

Además, contienen cantidades de fitohormonas, las cuales ayudan a tratar el síndrome premenstrual y la amenorrea. Por esta razón se aconseja que las mujeres eviten el consumo de estos vegetales durante el embarazo. También presentan oxalatos de calcio, que pueden incitar la creación de cálculos renales. Su textura esponjosa también estimula la absorción de mucha grasa y sal.

13. Evitar: Papas

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Es difícil decir que no probamos nunca las papas fritas o las papas au gratin. Este vegetal es versátil, sabroso y económico. La papa es saludable en sí pero el problema es la forma en que se prepara. Si se hace frita, se convierten en bombas de calorías. En cambio si se las prepara en vapor o asadas, pueden ser tan saludables como otras verduras.

Las papas también tienen un alto valor de carbohidratos, los cuales se digieren prontamente y provocan que los niveles de azúcar suban rápidamente. También se divulgó un estudio donde se dice que la ingesta frecuente de papas puede ocasionar un riesgo mayor de diabetes en las mujeres.

14. Evitar: Maíz

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Según unos estudios hechos por Harvard, las verduras que contienen almidón, como el maíz, son más propensas a hacer aumentar de peso. Debido a su alta carga glucémica, produce picos de azúcar frecuentes e intensos, lo que puede incitar a una persona a consumir aún más. De hecho hay personas que engordaron más con maíz que comiendo verduras con almidón como ser las papas o los guisantes.

En Estados Unidos, el maíz es modificado genéticamente, debido a que es un cultivo barato que se utiliza para los animales y para edulcorantes baratos. Por esta razón se recomienda dejar el consumo de maíz para la época del verano cuando se consigue local y fresco.

15. Evitar: Guisantes

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Los guisantes contienen entre otros vitamina K, manganeso, cobre, vitamina C, tiamina, folato y fósforo, lo que ayuda a mantener una buena salud.

Pero los guisantes parecen ser al día de hoy los responsables de muchos sufrimientos y posibles muertes en vez ser un vegetal sano. El gas ocasionado por el intestino es reabsorbido y de esta manera el sistema puede ser envenenado constantemente, provocando hinchazón y luego problemas digestivos relacionándose después con el cáncer de intestino.

Los guisantes verdes contienen lectinas, las cuales son asociadas con problemas de inflamación y enfermedades como la celíaca, la diabetes, y la artritis reumatoide.